Un espacio para publicar lo impublicable

Cuántas veces hemos soñado con fundar nuestro propio periódico para publicar las historias que queremos, en el tiempo que queremos y como las queremos? Yo, miles de veces, al igual que muchos periodistas en El Salvador.
Pues bien, esto no es un periódico en sí, pero puede servir como un espacio para ejercitar esa esencia perdida por la censura que prevalece en el periodismo salvadoreño y que ha sido adoptada como patrón personal para convertirse en el peor de los vicios: la autocensura.
Que fácil ha sido culpar a los propietarios de los medios de comunicación en El Salvador de ser los culpables de que en el país no se ejerza un periodismo libre y acorde a las necesidades democráticas que surgieron despues de los Acuerdos de Paz, en 1992.
Sí, muy fácil. Pero en dónde está la visión crítica sobre una generación de periodistas tecnicamente preparados, pero sin la pasión necesaria para publicar lo que los lectores necesitan, aún a costa de sus propios empleos. Ya no hay muchos de esos.
Ahora tenemos a una generación de periodistas jóvenes, con buenos empleos, buenos salarios y un buen nombre, pero poco dispuestos a perder sus privilegios a cambio de hacer un periodismo realmente libre e independiente.
Catársis? Sí, yo he sido una de ellas. Pero saben que... estoy cansada. La autocensura es una camisa muy pesada, y he decidido ir por la vida un poco más liviana.

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